Hijo de Miches y del mar, Genaro Antonio Mercedes, conocido como Cayuco, ha dedicado más de cuatro décadas a transformar desechos, maderas, piedras y metales en piezas que narran la historia viva de su pueblo y sus raíces. Autodidacta, artesano, escultor y formador de generaciones, su obra ha trascendido fronteras, llegando a escenarios internacionales como museos de Europa y el Vaticano, y consolidando a Miches en el mapa cultural del Caribe.
Desde niño demostró una vocación innata por “encontrar tesoros” donde otros solo veían desperdicio. Con creatividad y disciplina, pasó de fabricar carretillas con materiales recogidos en el río a la ebanistería, hasta desarrollar un estilo propio donde el reciclaje se convierte en símbolo de identidad y resistencia cultural.
Genaro concibe el arte no como un lujo estético, sino como un medio de educación y preservación cultural. Con esta visión fundó el Centro Cultural de Miches, avalado por el Ministerio de Cultura, desde donde forma a jóvenes artesanos, acompaña a colectivos comunitarios y defiende la importancia de conservar los oficios tradicionales como patrimonio vivo.
En su taller, cada tronco arrastrado por el río o cada pedazo de metal desechado se convierte en un altar de memoria. Allí enseña que el arte no solo embellece: también transmite valores, disciplina y sentido de pertenencia.
Su obra trasciende la estética para convertirse en motor económico. Esculturas, muebles y retablos se venden en ferias nacionales e internacionales, galerías y espacios especializados, conquistando a coleccionistas y turistas culturales que valoran la autenticidad detrás de cada pieza. Así, Genaro ha demostrado que el arte puede ser un negocio sostenible, capaz de sostener a su familia, mantener el Centro Cultural y abrir un nicho exclusivo donde el arte dominicano se posiciona con prestigio.
No lo hace solo: su hijo trabaja en la organización de los tours y en la limpieza del centro, mientras que siete voluntarios lo apoyan en diferentes labores comunitarias y culturales, reforzando la misión de que este espacio sea de todos.
Actualmente, con el respaldo de su entidad financiera actualmente tiene un préstamo de RD$50,000 pesos, continúa expandiendo su producción y reforzando la sostenibilidad de su proyecto, demostrando cómo el acceso al crédito puede convertirse en un aliado de la cultura y el desarrollo local.